• HECHO EN LA U.N
    Hacemos parte de la historia
    INSTITUTO DE ESTUDIOS AMBIENTALES – IDEA- DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA

  • El Instituto de Estudios Ambientales – IDEA es un instituto interfacultades de la Universidad Nacional de Colombia, que, desde su fundación en 1989, contribuye al conocimiento del ambiente (entendido como las relaciones ecosistema- cultura) y propone alternativas a los problemas y conflictos ambientales del país, mediante la investigación, la docencia y la extensión interdisciplinar desde sus cuatro sedes, localizadas en las ciudades de Bogotá, Manizales, Medellín y Palmira.

    En sus inicios, el instituto desarrolló labores de especial importancia para el país como la colaboración en la organización del Sistema Nacional Ambiental SINA y la formulación de políticas ambientales dentro del Plan Nacional de Desarrollo 1994–1998 “El Salto Social”, el primero que incorporó de manera transversal la dimensión ambiental dentro de las políticas nacionales. El IDEA contribuyó en la formulación de las políticas del agua, los ecosistemas estratégicos, la educación ambiental y la producción limpia, y especialmente, propuso los instrumentos centrales de la política ambiental urbana, que hasta entonces no se había desarrollado por la tendencia a concentrar la cuestión ambiental en temas rurales.

    De ahí en adelante, los profesores, estudientes y egresados del IDEA han brindado asesoría y han desarrollado proyectos de investigación y extensión en temas de agroecología, gestión integral del recurso hídrico, ordenamiento ambiental del territorio, formulación, ejecución y seguimiento de proyectos de inversión ambiental, valoración y evaluación económica ambiental, diseño y evaluaciòn de instrumentos económicos para la regulación ambiental, educación ambiental, participación ciudadana, gestión ambiental urbana, indicadores de sostenibilidad, políticas públicas y metodologías aplicadas a los estudios de impacto ambiental.

    Actualmente cuenta con cinco programas de investigación activos: Economía y Ambiente; Ecología y Ambiente; Estudios Ambientales Agrarios; Turismo, Ambiente y Territorio y Estudios de Impacto Ambiental, en el marco de los cuales se desarrollan los trabajos de investigación gracias a la experiencia e interés de los estudiantes del programa de Maestría en Medio Ambiente y Desarrollo (PMAD), que coordina académicamente el instituto y administra la Facultad de Ciencias Económicas.

    La crisis del conocimiento y de la civilización, por la que atraviesa en este momento nuestra sociedad, ha generado un crecimiento constante de las problemáticas ambientales y las ha puesto en el centro del debate, adquiriendo una alta pertinencia. En este sentido, el IDEA se ha posicionado como un instituto de referencia en el área ambiental en Colombia que para dar continuidad a su compromiso formativo propuso, con el apoyo de las Facultades de Ciencias Humanas e Ingeniería, los nuevos programas de Especialización en Turismo, Ambiente y Territorio y el Doctorado en Estudios Ambientales, que se encuentran en proceso de apertura en la Universidad Nacional de Colombia. Además del trabajo de investigación constante, la relación del instituto con las comunidades, entidades públicas y privadas y la sociedad en general, se constituye como un eje fundamental de su labor. A destacar dentro de los proyectos de extensión en desarrollo, cabe mencionar el reciente lanzamiento del Observatorio de Conflictos Ambientales (OCA), plataforma de consolidación de información y seguimiento para la defensa de los territorios; los ciclos de eventos periódicos donde se debaten de manera abierta al público los temas esenciales de la coyuntura ambiental de nuestro país y los trabajos de consultoría realizados para entidades como el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, la Contraloría General de la Nación, los institutos de investigación del SINA entre otros, aportando a sus funciones misionales y al cumplimiento de las metas ambientales que tiene Colombia para su ingreso a la OCDE.


Notas anteriores...

  • RADIOGRAFÍA DE LA DESIGUALDAD
    Lo que nos dice el último censo agropecuario sobre la distribución de tierra en Colombia

  • Luego de 45 años, en Colombia se realizó un nuevo Censo Agropecuario en 2014, cuyos resultados fueron publicados en varias entregas parciales. A finales de 2016, el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) entregó los microdatos completos del censo, a partir de los cuales Oxfam llevó a cabo esta Radiografía de la desigualdad, con la que espera contribuir al debate acerca de las transformaciones urgentes que necesita el agro colombiano, en el marco de la implementación de los acuerdos de paz.

    La incorporación de los datos del censo del año 2014, en los análisis históricos llevados a cabo por Oxfam, confirma algunas tendencias en desigualdad que eran preocupantes hace unos años pero que continúan agravándose. El coeficiente de Gini en la distribución de la propiedad rural, por ejemplo, disminuyó entre 1960 y 1984, pero desde entonces no ha detenido su crecimiento, alcanzando casi un 0,9 en 2014. La concentración de la tierra en grandes extensiones, medida como el porcentaje de la superficie total del territorio ocupado por unidades productivas mayores a las 500 hectáreas, pasó de 25% en el año 1997 a un 68% en el 2014.

    De acuerdo a esta radiografía, Colombia ocupa el primer lugar en el ranking de desigualdad en Latino América, pues el 1% de las explotaciones de mayor tamaño maneja más del 80% de la tierra, mientras que el 99% restante se reparte menos del 20%. Por otro lado, las mujeres se ven especialmente afectadas por la falta de acceso a tierras. Solo el 26% de las unidades productivas están a cargo de mujeres y sus explotaciones son más pequeñas, predominando las de menos de 5 hectáreas, con menor acceso a maquinaria, crédito y asistencia técnica.

    Lo que termina mostrando esta Radiografía de la desigualdad es que la concentración de la tierra en Colombia es hoy muy superior a la que existía en la década de 1960 y sigue en crecimiento. Y como lo concluye el estudio, “la única forma de cumplir con lo pactado en los acuerdos de paz es situar los objetivos de restitución y redistribución de la tierra en el centro de cualquier política agraria y de desarrollo rural”.
    Este estudio ha sido escrito por Arantxa Guereña, bajo la dirección de Stephanie Burgos, directora adjunta para América Latina y tierra, departamento de asunto gubernamentales, Oxfam América. Con los comentarios y contribuciones de Darío Fajardo, Miguel Mejía, Laura Gómez y Maite Matheu.

    https://www.oxfam.org/sites/www.oxfam.org/files/file_attachments/radiografia_de_la_desigualdad.pdf


  • Título: Algodón genéticamente modificado, la decepción de los productores colombianos

  • Por Pedro Hernán Rodriguez Vega

    Una investigación adelantada en Tolima y Córdoba evidenció que, una década después de su debut, las semillas de algodón genéticamente modificado no han sido efectivas con el control de plagas. Además, la falta de riego, los altos costos de producción y el aumento del uso de insecticidas han contribuido a reducir la rentabilidad de los cultivos.

    A mediados del siglo pasado en Colombia el algodón era una especie de gran importancia socioeconómica en el agro. En 1977, por ejemplo, el país contabilizaba 377.246 hectáreas dedicadas a este cultivo, y generaba casi medio millón de empleos. Sin embargo, las políticas de apertura económica hicieron que aquella época dorada diera un giro radical. El cultivo se ha reducido tanto que en la actualidad apenas se destinan unas 17.600 hectáreas a esta actividad.

    Aspectos como baja rentabilidad económica; mayor presión de plagas y enfermedades; altos costos de los insumos; bajos rendimientos de la fibra, y poca adaptabilidad de los materiales genéticamente modificados, también han sido responsables de la disminución en un 95,3 % de la siembra de algodón en el país.

    Una investigación adelantada en los municipios de El Espinal y Guamo, en Tolima, y de San Carlos, San Pelayo, Cereté y Ciénaga de Oro, en Córdoba –las regiones algodoneras más representativas del país–, demostró que la introducción en 2003 de las primeras variedades de algodón genéticamente modificado no ha cumplido con las expectativas de aumentar la productividad y los ingresos económicos de los agricultores.

    En Cereté existen 607 lotes destinados a la siembra de algodón, de ahí la importancia socioeconómica de este cultivo en el municipio, conocido como “la capital del oro blanco”. De otra parte, en El Espinal existen 352 lotes y entre ambas zonas representan el 80,4 % del área total sembrada con esta fibra textil vegetal en el país.

    Pese a la notable disminución en la siembra de algodón desde hace tres décadas, los agricultores de estas zonas han persistido con la esperanza de obtener utilidades en cada temporada. “En Córdoba predomina la agricultura campesina familiar en fincas pequeñas; los integrantes de los hogares son los encargados de la mano de obra para recoger el oro blanco que ahora es escaso”, afirma Pedro Hernán Rodríguez Vega, estudiante de la Maestría en Medio Ambiente y Desarrollo de la Universidad Nacional de Colombia (UN) Sede Bogotá.

    El análisis realizado en la investigación incluyó datos estadísticos y consulta a actores de la cadena productiva del algodón en las zonas de estudio, lo cual permitió comparar el área sembrada y el rendimiento del algodón transgénico y convencional; determinar la rentabilidad, e identificar los factores que han influido en las variaciones registradas de producción.

    Desequilibrio ecológico

    El algodón genéticamente modificado cultivado en el país tiene la tecnología RI y TH, es decir resistente a insectos y tolerante a herbicidas. Por tanto, ofrece protección contra plagas de lepidópteros como el bellotero (Heliothis virescens, Helicoverpa zea), el rosado colombiano (Sacadodes pyralis), el rosado de la India (Pectinophora gossypiella) y el de las hojas (Alabama argillacea). Adicionalmente, es tolerante a la aplicación de herbicidas como el glifosato para el control de arvenses o “malezas”.

    Una de las características de los sistemas de producción agrícola en las zonas de estudio es la presencia de cultivos transitorios de arroz y maíz. Mientras en El Espinal, el algodón se siembra durante el primer semestre del año y en el segundo semestre se rota con arroz, en Cereté se cultiva entre agosto y enero y luego se rota con maíz, por lo general también transgénico.

    Sin embargo, la rotación entre dos organismos genéticamente modificados ha generado un desequilibrio ecológico por el aumento de las poblaciones de las principales plagas del cultivo que no son controladas por la tecnología Bt, como Spodoptera sp. y picudo del algodonero (Anthonomus grandis) que, según datos de la Confederación Colombiana del Algodón (Conalgodón), ha generado pérdida de sostenibilidad y reducción de las áreas de cultivo.

    Esta situación ha incrementado el uso excesivo de insecticidas en los últimos años. Algunos productores consultados aseguraron que en Córdoba se están realizando hasta 13 aplicaciones, y en Tolima hasta cinco por ciclo productivo para el control de plagas.

    “Los insecticidas utilizados pertenecen a las categorías toxicológicas IB y II, lo cual indica el alto riesgo de contaminación del medioambiente y la afectación a organismos acuáticos, aves, invertebrados, seres humanos y mamíferos. Además, ante la pregunta de si ha habido una reducción en el uso de insecticidas con el algodón transgénico, el 76,5 % de los productores encuestados manifestó que no, mientras el 23,5 % afirmó que sí”, explica el investigador Rodríguez.

    Ramón Sánchez, productor algodonero de Cereté desde hace más de 20 años, cuenta que con la semilla convencional se sembraban hasta 30 kilos por hectárea, mientras ahora solo usan de ocho a 10 kilos de material transgénico para esta misma siembra esperando la misma producción; sin embargo, el costo de la semilla excede en un 300% a la convencional y para conseguir ganancias considerables es necesario tener acceso a insumos, agroquímicos y maquinaria, lo que no siempre está al alcance de los campesinos.

    Pérdidas económicas

    En Cereté la mayoría de los cultivos de algodón no cuentan con sistemas de riego, por lo que el 74,6 % de los lotes sembrados suple sus necesidades hídricas con las lluvias, lo que incrementa el riesgo de pérdida de la cosecha y disminuye los rendimientos cuando se presentan eventos climáticos como el fenómeno de El Niño.

    Por el contrario, en El Espinal el 98,6 % de los cultivos utiliza riego por gravedad. Si bien este sistema de riego genera impactos ambientales negativos debido a que requiere mayor consumo de agua y genera problemas de drenaje y salinidad, ha demostrado que las variedades de algodón transgénico presentan mejores rendimientos en condiciones de riego que en condiciones de secano, es decir cuando se suple únicamente del recurso hídrico que proviene de la precipitación.

    La investigación también demostró que en 2015 los productores del Tolima reportaron una utilidad promedio de 782.901 pesos por hectárea, pero los cordobeses perdieron en promedio 313.095 pesos por hectárea entre 2014 y 2015, a pesar de tener costos de producción más bajos.

    Dentro de las razones enumeradas por la investigación se encuentra el hecho de que en la costa Caribe existe mayor presión de plagas, menor acceso a factores de producción como maquinaria agrícola y riego y no se acostumbra realizar análisis de suelos ni foliares, lo cual genera costos innecesarios en fertilización y acumulación de sales que aceleran los procesos de desertificación del suelo.

    En cambio en el Tolima, teniendo en cuenta que el algodón se rota con arroz –que es un cultivo altamente tecnificado–, cada temporada se realizan análisis de suelos lo cual permite implementar programas de fertilización adaptados a los requerimientos nutricionales del cultivo. Esta práctica y la disponibilidad de riego es quizá una de las causas por las que el rendimiento es más alto.

    El estudio sirvió para constatar que aunque el algodón transgénico es tolerante a la molécula de glifosato y ejerce control en algunas arvenses, la tecnología de esta semilla no responde a las plagas actuales de los cultivos, probablemente porque no fue diseñada para las condiciones fitosanitarias y climáticas específicas del país.

    También se concluye que la falta de tecnificación y de buenas prácticas agrícolas no ha permitido que este sector productivo recupere sus ganancias y la tendencia a la baja siga predominando en ambas regiones algodoneras, lo cual indica que la siembra de algodón genéticamente modificado no ha tenido los resultados esperados atribuidos a la tecnología.

 


 

  • VOCES DEL PENSAMIENTO AMBIENTAL. TENSIONES CRÍTICAS ENTRE DESARROLLO Y ABYA YALA

  • Jaime Alberto PinedaCarlos Alberto ChacónGiovanie SotoAndrés Alberto AriasSamuel López,  Ana Patricia Noguera de Echeverri

    Ana Patricia Noguera es licenciada en Filosofía y Humanidades, Magister en Filosofía y Doctora en Filosofía de la Educación. Es profesora titular y emérita de la Universidad Nacional de Colombia Sede Manizales, y co-fundadora del Instituto de Estudios Ambientales IDEA y del Grupo de Investigación en Pensamiento Ambiental. Durante seis años fue la compiladora y directora de la investigación que culminó con la publicación del libro Voces del pensamiento ambiental: tensiones críticas entre desarrollo y abya yala, en noviembre de 2016. Fue posible gracias al apoyo de la Dirección de Investigación de la Facultad de Administración, el Departamento de Ciencias Humanas y el Grupo de Pensamiento Ambiental de la Universidad Nacional – Sede Manizales.

    El pensamiento ambiental es tratado en esta obra desde la perspectiva del paisaje, desde la mirada de la devastación, desolación, desilusión, rememoración, conmemoración y evocación. Estructurado como una composición musical, con un preludio y seis movimientos, este libro es un esfuerzo por entretejer voces críticas en torno al concepto y las realidades del desarrollo tal y como es entendido actualmente en Occidente, e intenta comprender las tensiones entre aquel, la tierra, la naturaleza y la vida. La "armonía vocal" de la obra, en medio de las variaciones estilísticas y las preocupaciones de cada uno de los autores, procede del tema compartido: el pensamiento ambiental; la necesidad de pensar alternativas al desarrollo y de concebir otras maneras de habitar la tierra. La propuesta se apoya fuertemente en Deleuze, Heidegger, De Sousa Santos y Ángel Maya.

    Los autores del libro proponen una educación ambiental que implique un cambio radical en la forma de habitar la tierra, una reforma profunda de todos los símbolos de nuestra cultura. Según la profesora Noguera, “el libro recoge un pensamiento crítico latinoamericano sur que mira los graves problemas surgidos del desarrollo y propone aprender el buen vivir de otras culturas para superar las imposiciones del paradigma del desarrollo como un mejor vivir”

    La investigadora puntualiza que acciones de extrema guerra y violencia contra la tierra, como la minería, la agroindustria, las hidroeléctricas, la caza de animales silvestres y el manejo de las plantas como mercancía con el consecuente aumento de la miseria en el mundo son maneras de exterminar las tramas de la vida, que poco o nada le interesan al capitalismo, al desarrollo, a la avidez por apropiarnos de todos los secretos y enigmas de la tierra.

    La Noticia...
    MANIZALES, 28 de julio de 2017 — Agencia de Noticias UN—

     


  • EL MIÉRCOLES 30 DE AGOSTO EN SOMOS PLANETA: ¿QUÉ PASA CON EL RELLENO DE DOÑA JUANA?

  • Lorena Cantor para SOMOS PLANETA

    Si vives en Bogotá, seguramente has escuchado que los campesinos que viven en cercanías del Relleno de Doña Juana están aburridos de las moscas y los roedores que vagan por sus viviendas, y estuvieron realizando protestas en las últimas semanas, para exigir el cierre del relleno, a las cuales la alcaldía respondió con el Escuadrón Movil Antidisturbios.

    El relleno Sanitario de Doña Juana, esta ubicado en el sur de Bogotá entre las localidades de Ciudad Bolivar y Usme, donde habitan cerca de millón y medio de personas de los estratos 1 y 2. Empezó a operar a finales de los años 90 en medio de una privatización del sistema de basuras de la ciudad que recibió fuertes críticas, y la alcaldía de Enrique Peñalosa en un debate de control político la semana pasada manifestó la intención de ampliar la vida útil de este relleno por 50 años más.

    Esta decisión ha resultado muy polémica, pues se toma a pesar de los deslizamientos de basuras por explosión de gases, de las sucesivas quejas de las comunidades, e incluso de un proceso sancionatorio en curso por parte de la CAR por el mal manejo de Doña Juana.

    Es inevitable preguntarse si sería otro el destino del relleno si se ubicara en otra zona de la ciudad, o si no fuera administrado por operadores privados. También cabe preguntarse si tenemos el mejor modelo de basuras posible, o si hay que invertir más recursos monetarios y humanos en otras alternativas.

    Este miércoles en el programa Somos Planeta, de UN Radio, conversaremos con varias personas que nos ayudarán a entender mejor esta problemática desde diversas posiciones, para que seas tú quien decida si la decisión de la alcaldía es la correcta. 

    Sintónízanos en los 98.5 FM y recuerda que todos somos parte de esta casa llamada Planeta Tierra.