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LA MOVILIDAD Y EL TRANSPORTE EN LA CONSTRUCCIÓN
DE IMAGEN DE CIUDAD: EL SECTOR DE SAN DIEGO EN BOGOTÁ, D.C.
La ponencia preparada para el Seminario de Arquitectura Latinoamericana, X SAL (Montevideo, septiembre de 2003), es uno de los productos de la investigación: “Historia Ambiental de Bogotá, D.C., con énfasis en movilidad. Siglos XIX y XX(1), desarrollada por el Programa Movilidad, Transporte y Medio Ambiente del Instituto de Estudios Ambientales, IDEA, con apoyo de la Facultad de Artes y la División de Investigación de la Sede Bogotá de la Universidad Nacional de Colombia(2).
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Investigadores:
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Prof. Beatriz Martínez de Vargas (3)
Prof. Nelson Dueñas Pinto (4)
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Asistente de Investigación:
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Arq. Maria del Pilar Aguilar
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Cartografía:
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Arq. Jimmy Guzmán Benito
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Colaboradores:
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Alexandra Puyo
Gina Paola Salamanca
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1. INTRODUCCION
La mayoría de las grandes ciudades latinoamericanas fueron fundadas en el siglo XVI, consolidándose como centros urbanos de importancia a finales del siglo XIX y principios del XX; en este proceso tuvo una gran incidencia la instalación de los servicios públicos y la implementación de modos de transporte colectivo (5), por esto la visión histórica es imprescindible para entender las transformaciones planteadas a través de la movilidad y sus diferentes formas.
Desde su fundación en 1538, Bogotá, D.C., conserva trazados de la estructura de movilidad de todas las épocas, modificadas por la implementación de los diversos modos de transporte urbano que ha tenido la ciudad. Hasta finales del siglo XVIII, la forma compacta de la ciudad estaba ligada a una movilidad peatonal y de tracción animal. Hacia finales del siglo XIX, con la llegada del tranvía la ciudad creció en forma lineal paralela a los cerros orientales y con la implementación del transporte motorizado, en el siglo XX, crece rápidamente hacia el occidente ocupando zonas de humedales y conformándose como una ciudad compacta.
Las huellas de la movilidad y el transporte urbano en el crecimiento, la transformación del paisaje y la construcción de imagen de ciudad como permanencias urbanas, son el hilo conductor del recorrido histórico por la zona de San Diego en Bogotá, D.C., tomada como referente para esta ponencia.
Inicialmente, se presenta un panorama general de las condiciones del territorio ocupado por Santafé en su fundación, describiendo las primeras huellas de movilidad generadoras de posteriores trazados viales, en un periodo que va de 1538 a 1606. A continuación se analiza el periodo que va de 1606 a 1883, cuando San Diego se constituye como un referente para la ciudad, periodo caracterizado por transporte de tracción humana y animal. Con la puesta en marcha del tranvía de mulas en 1884, se inicia el periodo que va hasta 1952, al final del cual la ciudad está de cara al los efectos del crecimiento del parque automotor de transporte público y privado.
La movilidad y el transporte urbano relacionados con la calidad ambiental, el crecimiento, la morfología y la imagen urbana.
El mundo contemporáneo precisa del transporte cuya operación se realiza en la red vial, escenario espacial fundamental del funcionamiento de la estructura urbana como articulador de las diversas actividades y sectores de la ciudad, el cual está directamente ligado a su morfología. El transporte y las alternativas de movilización urbana, generan impactos directos sobre el territorio (6), el paisaje (7), y el ambiente (8) y se han relacionado como factor asociado a la calidad ambiental de las ciudades y por consiguiente a la calidad de vida de los ciudadanos.
El tema ambiental ha adquirido creciente importancia a nivel internacional, particularmente desde las últimas décadas del siglo XX. En el caso colombiano, si bien se habían elaborado normas relacionadas con lo ambiental desde 1884, es realmente hasta los últimos decenios del siglo XX (9), cuando el tema adquiere más pertinencia en todos los ámbitos: la promulgación de la Constitución Política de Colombia de 1991 (10), la creación del Ministerio del Medio Ambiente en 1993 (11), la expedición de la Ley 388 de 1997 sobre el Ordenamiento Territorial Municipal y la firma en 1999 de la Agenda Interministerial entre el Ministerio de Transporte y el Ministerio de Medio Ambiente, son ejemplos de acciones de manejo de la dimensión ambiental urbana.
En el caso de Bogotá el crecimiento del territorio ocupado y el aumento de la población, que en los últimos cien años paso de cien mil habitantes a finales del siglo XIX a siete millones de habitantes a finales del siglo XX, así como las condiciones críticas del transporte urbano llevaron a las últimas administraciones a implementar acciones conducentes al mejoramiento de la calidad ambiental urbana como el Transmilenio, las ciclorutas, “Pico y Placa” las cuales han mostrado resultados positivos en este sentido.
Diversos han sido los enfoques que tratan el tema de la incidencia de la movilidad y el transporte en la ocupación del territorio en Bogotá desde una dimensión histórica, buscando con ello, en algunos casos, definir herramientas para el presente, que puedan ser utilizadas en la toma de decisiones hacia el futuro. Sólo algunos de ellos, abordan de una u otra manera el hecho ambiental desde la perspectiva de la transformación del paisaje y la ocupación del territorio (12).
Las permanencias en la construcción de imagen de ciudad.
En la indagación sobre la problemática ambiental de la movilidad y el transporte urbano y para entender e interpretar la complejidad de estos aspectos, se han encontrado puntos comunes entre las teorías formuladas por los ambientalistas (13) y los teóricos urbanos (14). Ambos señalan la importancia de una mirada histórica, dinámica y compleja, con el deber ético y estético de los procesos e interrelaciones urbanas e igualmente reconocen que en esta perspectiva se dan continuidades y discontinuidades.
Con referencia a las continuidades, los teóricos urbanos las enmarcan como las permanencias: trazados y monumentos, que se convierten en elementos esenciales en la construcción de la imagen urbana. Visto así, las persistencias de los trazados de la infraestructura de movilidad, mediada por los modos de transporte y de los equipamientos urbanos son esenciales en la construcción de la imagen urbana.
Este planteamiento es la plataforma base para la observación de los escenarios urbanos con mayor significado en la transformación y permanencia para Bogotá como es el caso del sector de San Diego.
2. SAN DIEGO: LA MOVILIDAD Y EL TRANSPORTE URBANO EN LA CONSTRUCCIÓN DE LA IMAGEN DE CIUDAD
2.1 ¿Dónde y cuando comienza?
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Santafé (15) se localizó en una pequeña área, con abundancia de aguas, maderas y tierras fértiles(16), en el borde oriental de la Sabana de Bogotá (en la cordillera oriental de Colombia, a 2600 msnm). Sabana a la cual llegaron los españoles, después de haber pasado por las penurias de un largo viaje de casi un año, a través del peligroso curso del Río Magdalena y la escarpada cordillera. Al llegar, esta planicie seguramente fue percibida como una gran llanura que no poseía bosques pero si grandes áreas pantanosas, -residuo de lo que fue un gran lago-, las cuales se encontraban cubiertas por una “abundante vegetación de sauces, cortaderas, cipotillo, plegadera, retama, espadilla, juncos, buchón de agua, totora, cebolleta de pantano, poléo, cola de caballo, entre otros”(17).
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Vista de la Sabana de Bogotá, desde la Quinta de Bolívar. 1810
Fuente: Bogotá CD. MDU 2000
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En ese momento, el espacio aprovechado por el hombre, Según Guhl, era muy reducido: “R. Eidt. Comprobó en la Sabana la existencia de camellones que J.J. Parsons encontró como antiguos “campos de cultivos” en las llanuras aluviales y anegadizas del Río San Jorge…”. A este panorama, se sumarían los elementos construidos, que en conjunto darían la imagen de lo que Quesada llamó “Valle de los Alcázares”.
Todo este paisaje estaría entrelazado por sutiles huellas, producto de la movilidad del hombre muisca (18) en el territorio, las cuales se encargarían de asegurar la permanencia de las relaciones que aquel establecía con su entorno geográfico: en el orden religioso, con los ritos ceremoniales, en el económico, con los senderos de intercambio comercial, ferias y mercados y en el socio - político, con las conexiones entre cacicazgos y aldeas.
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El Río Magdalena, ruta troncal del descubrimiento y caminos de comunicación desde Santafé al Río, en el periodo Colonial. Imagen fondo: Atlas...
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Dichas huellas y los nuevos caminos que haría el hombre colonizador, establecerían los vínculos que fijarían la supervivencia de la alianza entre el medio geográfico y la fundación de la ciudad de Santafé (19).
“El sitio que se asignó a esta fundación no fue una porción territorial aislada si no que quedó desde el momento mismo de su urbanización, como parte integrante e inseparable de su medio geográfico. El enlace que estableció esa alianza surgió amparado por la súbita aparición de los primeros caminos. Son los caminos por doquier, el vínculo que sustenta y garantiza la supervivencia de esa alianza. Y si las condiciones geo económicas son propicias, acuden los caminos a dilatar el ámbito zonal de los intercambios personales, comerciales y culturales, que por sí son la razón misma de la existencia y progreso de los centros urbanos”(20)
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Panorámica de Bogotá 1850 . Ackerman Fuente: Bogotá CD. Historia de Bogotá Fundación Misión Colombia.
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2.2. de caminos, camellones y alamedas. 1606 - 1883
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En 1606 la comunidad de los franciscanos, compró un terreno ocupado por una finca de recreo, en el sector de la Borburata, en las afueras de la ciudad de Santafé, sobre el camino que conducía a Tunja, lugar que por su ubicación estratégica y entorno silencioso, era ideal para la construcción de una recoleta la cual fue establecida en 1608 (21). Al atrio, se accedía a través de dos pequeños puentes que cruzaban sobre el arroyuelo de la Borburata que Ibáñez en 1912, menciona con el nombre de “Quebrada de San Diego”, en el listado de los “Mezquinos arroyuelos [...] nacen en las faldas de los cerros y llevan sus escasas aguas a los mayores (ríos) ya nombrados” . (22)
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Plano de Santafé, finales siglo XVI
Fuente: Carlos Martínez. Bogotá Sinopsis. En círculo rojo: la Recoleta de San Diego.
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Entre comienzos del siglo XVII y finales del siglo XIX, el sector de la Borburata, ubicado en terrenos del alto y bajo de San Diego (23), en el costado occidental del camino a Tunja, probablemente mantendría una imagen, sin mayores modificaciones en el tiempo: Pueblo de Indios (24), finca de recreo y recoleta; de una u otra forma, punto de paso a las afueras de la ciudad, llegando desde la Alameda tamizado por la arboleda, los huertos y praderas con reses.
EL CAMINO A TUNJA fue “ruta troncal del descubrimiento”. Y como el resto de la ciudad se adaptaba a la topografía, y se extendía al pie de los cerros, con una adecuación tecnológica precaria. Recordemos que el estado general de las calles de Santafé “dependía en esencia de la intensidad de la circulación; con pocas salvedades, éstas permanecían cubiertas de yerbas [...] igual que si fueran trochas agrestes, reflejaban crudamente los altibajos del clima sabanero. En verano, las ráfagas de viento que bajaban de los boquerones vecinos levantaban en las mal llamadas calles agresivas nubes de polvo que hacían el ambiente irrespirable. Por el contrario, en invierno, quien no dispusiera de buenas cabalgaduras, o al menos altas y gruesas botas, se veía abocado a zozobrar en el magma lodoso que cubría el suelo (25). El camino de Tunja a pesar de ser la ruta que facilitaba la articulación de la ciudad, con las provincias y ciudades del norte de la Nueva Granada, afianzando la primacía de Santafé como centro político y administrativo (26), no era la excepción a estas condiciones.
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Imagen que pudo tener la Recoleta de San Diego en e siglo XVI. Luis Núñez Borda 1848. Fuente: Museo de Arte Moderno. El Pintor de Bogotá. 1988. En: Bogotá CD

Plano de Santafé y sus alrededores 1797. En Rojo: caminos regionales. Carlos Francisco Cabrer . Fuente: AGN. En: Bogotá CD.
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Durante todo el periodo colonial y hasta finales del siglo XIX el escenario de la movilidad estaría caracterizado por el caminante y el animal como modos de desplazamiento. Sin embargo, culminando el siglo XVIII se vislumbran innovaciones importantes en materia de infraestructura. La primera de estas innovaciones, fue de orden tecnológico y a escala regional: El camino Nuevo del Norte. La segunda, de orden ornamental y a escala local: la Alameda Vieja. Ambas con incidencia directa en el área del alto y bajo San Diego.
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Puente del Común. Manuel María Paz. 1855. Fuente: Comisión Corográfica. Historia de Bogotá. En: Bogotá CD
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EL CAMINO NUEVO DEL NORTE. Víctor Manuel Patiño menciona que los españoles aportaron básicamente, tres elementos nuevos a nivel tecnológico, que determinarían junto con otros factores de orden económico político y administrativo, la nueva configuración de los caminos en la América Equinoccial: La introducción de animales para transporte de carga (27), la utilización de herramientas metálicas y la técnica arquitectónica de la bóveda y el arco (28); esta última aplicada especialmente para la construcción de puentes en piedra o ladrillo.
Un ejemplo que ilustra lo anterior, es el Camellón o Camino Nuevo, trazado en línea recta por Domingo Esquiaqui, bajo el Virreinato de Ezpeleta, que comunicó a San Diego con el Puente del Común, -construido en piedra, con cinco arcos hechos en ladrillo-, impronta que se mantendrá en el tiempo, en las diferentes etapas de crecimiento de la ciudad. Inicialmente como camino para carruajes, luego como línea del tranvía y finalmente corredor vial para el transporte urbano motorizado entre Santafé y el resto del país.
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Conducción del correo. Torres Méndez. Fuente: Carlos Martínez. Bogotá, Sinopsis.
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 “Plan en el que se manifiesta el camino que pasa por Ubsaquén y el nuevamente proyectado en Derechura”. Lorenzo Marroquín de la Sierra - 1805. Fuente: Juan Carrasquilla. Quintas y Estancias. AGN. En este plano se especifican las distancias intermedias del Camino Viejo, marcadas por 15 cuerpos de agua (ríos, quebradas y arroyos), 4 cerros destacados en la topografía y 3 ventas En él se señalan además, los puntos del Convento de San Diego, Usaquén y el Puente del Común de Chía. Igualmente se observa el trazado del Camino Nuevo y su paso sobre un gran humedal. Posiblemente el área que llegó a ocupar lo que hoy llamamos Humedal de Torca. En rojo: San Diego y Puente del Común y trazo del Camino Nuevo
Este camino, quedó parcialmente concluido en el año de 1808 bajo el mando del Virrey Amar y la dirección de obra de Don Bernardo Anillo, extendiéndose “desde la salida de la ciudad (San Diego) hasta el punto llamado de “La Calleja”, abajo de Usaquén” (29). . Tenía, según plano de Lorenzo Marroquín, 36.310 varas (30) de longitud. y 5 varas (31) de ancho, y a los dos lados fosos guarnecidos por tapias. A pesar de esta adecuación, se inundaba en las épocas de invierno, razón por la cual había sido abandonado por las recuas y jinetes (32).
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La utilización de animales para transportar carga y humanos, no excluyó la utilización de hombres para tales efectos,
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LA ALAMEDA VIEJA. Aunque las mejoras materiales durante el periodo colonial en relación a caminos, no fueron abundantes, la idea de ornamentar las calles como “paseos” estuvo presente desde los últimos años de la Colonia. La búsqueda de embellecimiento de un lugar, como paseo público, a través del empleo de mobiliario, arborización y jardines sobre el ensanchamiento de calles que conducían a la periferia de la ciudad, dio origen en Santafé, a lo que el Virrey Ezpeleta llamó “Alamedas”.
La Alameda Vieja - actual Carrera 13 - comenzaba en la calle 14 y concluía en frente de San Diego donde empalmaba con el Camino Nuevo del Norte. Sobre sus costados no había álamos pero si vegetación propia del clima del altiplano: sauces y alisos alternados con jardines en algunos tramos. Para 1843 se colocarían bancas en su primera cuadra, frente a la plazuela de la Capuchina. Pavony menciona que el aspecto de las alamedas desmejoró notablemente durante las últimas décadas del siglo XIX. Sin embargo a partir de la segunda mitad de este siglo, se encuentran relatos, que resaltan las condiciones de bienestar producidas por un paisaje caracterizado por la pureza del aire, las flores silvestres, los arbustos, y los sonidos de los animales domésticos en la pradera.
“El ambiente puro y perfumado con los innumerables olores de los arbustos de la ladera y de los rosales y campánulas que crecen silvestres a orillas de los vallados y alamedas, producía en todo mi ser una impresión indefinible de bienestar, sintiéndome vivir desde el fácil movimiento del pulmón, vigorizado al aspirar aquel aire diáfano y fresco, hasta la palpitación de las más pequeñas arterias de mi cuerpo. Una brisa tenue mecía los flexibles sauces de la “Alameda Vieja”, por entre los cuales se veía a intervalos la vecina pradera, verde esmeralda matizada de innumerables flores de achicoria y poblada de reses que pastaban la menuda hierba cubierta de luciente rocío de la noche. ...” (33)
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Panorámica Iglesia de San Diego. 1850
Edward Mark Walhaus. Piñeros Fuente: Joaquín Corpas. Acuarelas de Mark en Colombia. 1843 - 1856. 1992. En: Bogotá CD.

Plano Topográfico de Bogotá. Agustín Codazzi. 1852. En Verde: Alameda Vieja (actual carrera 13) y Alameda Nueva (Camino de Occidente). Fuente: Juan Carrasquilla. Quintas y Estancias
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OTROS HECHOS URBANOS. Simultáneo a lo anterior, aparecen a las afueras de la Bogotá, -que para 1881 contaba con 84.723 habitantes (34)- edificios complementarios a los requerimientos de la ciudad, en el entorno de San Diego; es así como se ubican, el Cementerio Católico con planta de forma oval, sobre el camino a Engativá, puesto al servicio en 1836, el Auspicio de indigentes y locos, con planta en forma de cruz, cuya construcción se inició en 1884, el edificio del Panóptico Nacional que en 1886 empezó a funcionar como penitenciaría y las instalaciones de la naciente fábrica cervecera Bavaria (35)
La manera como estos edificios se articulaban con la ciudad, era a través de las vías regionales ya mencionadas, a excepción del Cementerio al que se llegaba dirigiéndose desde San Diego hacia el occidente, por el Camellón de su mismo nombre:
“Si de San Diego cruzamos hacia el occidente entramos nuevamente a la Sabana por un camino bordeado de zanjas profundas y orillas llenas de malezas. Esta vía pasa frente al cementerio elíptico de Bogotá...; pero antes se ve una casita bien tenida, con un puente pequeño para cruzar la zanja, detrás de la cual hay un jardín de rosas y al finalizar un sendero florido está la entrada al cementerio inglés.” (36)
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Detalle del sector de San Diego y los equipamientos -1894. Fuente: PTMA . IDEA

Diseño en planta Parque del Centenario Pietro Cantini 1884. Fuente: PTMA - IDEA.
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En este conjunto de vías y edificios, sigue presente la pequeña capilla de los padres franciscanos frente a la cual se extendía, la “agreste y solitaria” Plazuela de San Diego que a pesar de las intenciones de convertirla en un sitio de recreación, haciendo una adaptación del riachuelo, como lago para paseo de botes (37), seguía manteniendo esta imagen de campo llano al que se iba de vez en cuando a pasear o elevar cometas, encaminándose por rutas, en las que en las tardes.
“Veíanse uno que otro coche, uno que otro jinete en traje de campo [...] carros perezosamente arrastrados por bueyes o caballos y más perezosamente guiados por sus conductores. Finalmente dos o tres carros enlutados que volvían del cementerio e iban a descansar de la tarea del día" (38)
Por estas fechas, los vehículos de servicio público de tracción animal, que hacían uso de la rueda, eran de variados tipos y escasos: Entre otros estaban: las victorias que iban de Bogotá hacia el norte, hasta Usaquén, pasando por Chapinero y hacia el sur, hasta Luna Park; las carrozas que iban de San Victorino a Facatativá, los omnibuses (39) y carrozas que iban hacia el norte partiendo desde la Plaza de San Victorino (40).
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Vista desde oriente del Parque de la Independencia (Se destaca en el centro el Pabellón de la Luz) - 1910. Fuente: SOM Bogotá años 30

Parque de Centenario - 1884
Grabado. Julio Racines. Fuente: Carlos Matinez. Bogotá Reseñada. En: Bogotá CD
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Sin embargo desde los últimos años del siglo XIX y los primeros del XX, se estaban operando cambios que sumándose a los anteriores transformarían la imagen de aquel campo llano y sus alrededores.
2.3 De Tranvías, Ferrocarriles y Buses. 1884 - 1952.
San Diego: De Periferia a Centro. El 24 de julio de 1883 los Bogotanos se congregaban en torno a la ceremonia de inauguración de un lugar: La abandonada Plazuela de San Diego o Plaza de Marte, se convertía en el simbólico Parque del Centenario (41).
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Pabellón de la maquinaria Parque de la Independencia - 1910. Fuente: Carlos Niño. Arquitectura y Estado
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“La conversión de las plazas en parques fue, sin duda uno de los signos mas claros de la transformación que se estaba operando sobre el paisaje urbano de la ciudad […] los nuevos parques quedaron convertidos en instrumento del nuevo culto a la patria y a las instituciones civiles” (42).
El simbolismo del parque, estaría representado en el proyecto original, con el templete del libertador y las 4 portadas de acceso sobre la verja de hierro, que lo rodearía, las cuales llevarían inscripciones con los nombres de las cinco repúblicas libertadas por Simón Bolívar (43).
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Tranvía de mulas en la ruta del centro a Chapinero - 1895. Fuente: Bogotá CD
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A principios del siglo XX se agregarían alrededor del bello parque: Sobre el costado oriental, el Parque de la Independencia, -en el área arborizada llamada “Bosque de San Diego” (44)-, escenario, no solo de la celebración de tal evento, si no de una ciudad, que a través de una feria agroindustrial, introducía nuevas ideas y tecnologías extranjeras (45). Sobre el costado sur, el Salón Olimpia, que servía de espacio para el deleite a través de una de las más fabulosas invenciones de finales del siglo XIX: El Cine. Sobre el costado norte, la Escuela Militar (46), trasladada en 1914 al lote que cedía la comunidad de los Franciscanos (en el que también estaban las instalaciones del edificio del asilo de indigentes, que en 1908 pasaría a ser el colegio femenino “Sagrado Corazón”). Finalmente, un poco mas hacia el nororiente, el circo de San Diego lugar donde más tarde se construiría la Plaza de Toros de la Santamaría (47). Todos estos elementos sumados a los mencionados anteriormente, hicieron que el sereno sector de San Diego, se convirtiera en lo que Pavony llama: “un abigarrado conglomerado de manifestaciones de lo que en la época los hombres llamaron progreso”.
Articulando el conjunto con el resto de la ciudad y completando la imagen de progreso, coincidieron en el sector de San Diego dos innovaciones a nivel tecnológico, que daban respuesta al problema de los tiempos y las distancias en el panorama de la movilidad, acercando el casco urbano a los sectores periféricos y la ciudad a la región y al país. La primera, en el plano local, respuesta también en materia de transporte público: el tranvía, cuya inauguración, el 1° de diciembre de 1884 (Martínez PG 151) se hizo con la línea que pasando por San Diego conducía de Bogotá a Chapinero. La segunda, en el plano regional: el ferrocarril, cuya línea Facatativá - Bogotá, se inauguró el 20 de julio de 1889 (Ferrocarril de la Sabana) y para 1890 (48) se inauguraba la línea sobre la carrera 14 hasta Chapinero.
Si bien la población de Bogotá se había quintuplicado durante el siglo XIX, -pasando de 21.000 habitantes en 1801 a 100.000 habitantes en 1905-, el crecimiento espacial en su antiguo casco urbano fue mínimo (49), sin embargo, la aparición de los nuevos modos de transporte acompañaría el crecimiento lineal de la ciudad en el sentido norte - sur.
EL TRANVIA. El acercamiento entre Bogotá y Chapinero, se dio gracias a las aún precarias líneas del tranvía que pasaban bordeando el Parque del Centenario: los rieles estaban fabricados en madera y recubiertos con láminas de metal, y eran los responsables de permitir la circulación de los vehículos del tranvía, que pasaban cada 20 minutos (50).
El éxito inicial del este sistema de transporte se vio seriamente afectado debido a la alta utilización del mismo, el sobre cupo y el escaso mantenimiento, originándose un deterioro en la calidad del servicio, incrementándose los tiempos de viaje y los accidentes.
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Rutas del Tranvía - 1913. Fuente: IDEA - PTMA

Tranvía eléctrico Calle 26 (Al fondo Parque del Centenario) 1910. Fuente: Bogotá CD.

Localización estaciones Ferrocarril del norte y de la Sabana. Fuente: Plano De Bogotá 1913. OOPP Bogotá CD
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Calles en mal estado [...] resabios de los jamelgos y caprichos de los atormentadores [...] El carro por dentro se encontraba dotado de durísimas bancas de madera que cuando se desbarajustaban, con el uso pellizcaban ferozmente los traseros de quienes las usaban [...] El acceso se podía hacer por los dos costados de modo libre para ubicarse en las 8 bancas que regularmente ocupaban el carro [...] “Los motoristas hacían correr hacia atrás a los pasajeros que congestionaban el pasillo, recurriendo al bárbaro procedimiento de arrancar tan súbitamente que el tranvía salía disparado hacia adelante” (51)
Buscando mejorar el servicio, para 1910, se comenzó a implementar el sistema del tranvía eléctrico sobre las líneas ya existentes. Dicha implementación coincide con la municipalización del servicio, a la que se llegó después de 15 años (1884 -1910) de deficiente administración por parte de la compañía The Bogota City Railway Company (52)
El municipio recibió un sistema compuesto por 4 líneas, 1 planta eléctrica, 180 mulas, 9 bueyes, 6 carros eléctricos, 33 carros de pasajeros de carga, 12 Km de red, 2 Km electrificados (53)
Bajo la administración municipal, se fue extendiendo la prestación del servicio hacia los barrios del sur (54); en 1922, el sistema contaba con 29 carros eléctricos, 5 de mulas y 2 de carga
La localización estratégica de San Diego como sitio de paso obligado entre el centro tradicional de la ciudad y el naciente barrio de Chapinero, contó con el privilegio del servicio de los diferentes modos de transporte implementados en la ciudad. La ruta del tranvía de mulas, viniendo desde el sur por la carrera 7ª cambiaba el rumbo hacia oriente a partir de la calle 26, antiguo Camellon del Cementerio, y en la esquina de la carrera 13, Camino Nuevo, seguía hacia Chapinero. Esta línea, sería la primera en recibir el tranvía eléctrico, en el tramo entre la calle 26 y el Parque Santander, sobre la carrera 7ª (55).
EL FERROCARRIL. Aledaño a San Diego, se construye la estación del Ferrocarril del Norte cuya línea pasaba a solo una cuadra del Parque del Centenario, -carrera 14-, el cual fue puesto al servicio en 1890, comunicando a Bogotá con una estación en Chapinero, para luego extenderse a los municipios del norte de la Sabana: El 20 de julio de 1894 se inauguró la línea del Puente del Común; el 6 de diciembre de 1896 en Cajicá, y el 15 de abril de 1898 llegó a Zipaquirá el primer trayecto del Ferrocarril del Norte (56).
Con la inclusión de estos nuevos sistemas de transporte y con la dinámica de crecimiento de la ciudad, San Diego es incorporado a la estructura urbana, concentrando buena parte de las innovaciones tecnológicas de la época, manteniendo un balance, a nivel de imagen, con los parques y las permanencias del pasado.
LOS AUTOMOTORES. La aparición del automóvil fue un evento que transformó el escenario de la movilidad en Bogotá y con ello la imagen de la misma; al ser un sistema que permitía una mayor cobertura y flexibilidad en contraposición a los efectos ambientales causados por su utilización.
En 1905, el presidente Núñez circuló por la carrera 7ª en el primer auto que llegaba a Bogotá; en 1912 la cifra de estos ascendería a 100 y pasarían cerca de 40 años para que el parque automotor llegara a 11.884 automóviles (57)

A partir de la década del 30 (58), empezaron a formarse las primeras cooperativas de transporte público de buses, administradas por el sector privado. Si bien para esta época, la extensión y cubrimiento de las rutas no superaba la de los tranvías, ya para la década del 40 la diferencia comenzaba a hacerse visible: el crecimiento del número de buses pasó de 200 a 1522 unidades, entre 1931 y 1949, en comparación al número de carros del tranvía, que decrecieron de 73 a 65 unidades en las mismas fechas (59).

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Las cifras evidencian la relevancia que llegó a tener el transporte de buses, en una ciudad que para mediados del siglo XX, contaba con 7 veces más habitantes que a principios del mismo (60) y que ya había comenzado a extenderse espacialmente de modo tentacular (61). Esta característica de crecimiento se mantendría, durante buena parte del siglo XX, amparada al crecimiento y cubrimiento del parque automotor.
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LA URGENCIA DE RESPONDER A LAS EXIGENCIAS DEL TRANSPORTE.
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Con la implementación y consolidación de los nuevos sistemas de transporte, el tranvía, el tren, y en especial los vehículos motorizados, se hace evidente la necesidad de acondicionar la ciudad para responder a las exigencias técnicas y espaciales que estos modos exigían. Es así como dentro de las respuestas a esta necesidad, se incluye como aspecto importante, el trazado de una red vial articulada con los demás elementos de la ciudad.
Desde las primeras décadas del siglo XX surgen algunos esfuerzos por condensar las normas urbanas en Bogotá (62), buscando regular la expansión de la ciudad y el trazado de vías. Un ejemplo de ello, es el Acuerdo 10 de 1902, el cual, entre otras cosas, reglamentó la apertura de calles. En la década del 20, aparecería Plan Bogotá Futuro, (1919-1925), esfuerzo del cual pocas cosas se materializaron (63), a diferencia de las propuestas del urbanista Karl Brunner (64): -quien en 1933 se posesionó del cargo de director del Departamento de Urbanismo de Bogotá y en 1936 daba a conocer un plan vial basado en la apertura de varias vías en el sector central de la ciudad, para conformar una malla que se superponía a la colonial (65). De este plan se ejecutan vías importantes para la zona de San Diego, como es la Avenida Caracas, en el eje de la antigua Línea del Ferrocarril del Norte- que fue desviado hacia la carrera 30, adecuándolo como una vía cuyo separador central tenía arborización y mobiliario.
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Autobús flota Santafé - 1926. Fuente: Bogotá CD

Plan Vial Karl Brunner - 1936. Fuente: Bogotá CD
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Adicionalmente, durante la década del 40 se operan otros cambios en la infraestructura vial relacionada con el sector de San Diego. Es el caso de la ampliación que se hace de la carrera 7ª entre San Diego y la Plazuela de Bavaria (1943), buscando conformar una línea recta entre estos dos puntos, favoreciendo la fluidez del transporte (66).
OTROS HECHOS URBANOS: En esta misma época, bajo el primer gobierno de López Pumarejo, se inicia la construcción de la Ciudad Universitaria en predios de la hacienda el Salitre, al occidente de Bogotá incentivando el crecimiento de la ciudad hacia este sector, requiriéndose el tendido de una línea del tranvía que uniera la Universidad Nacional de Colombia, con el centro de la ciudad (67), consolidando el área de San Diego como referente urbano para la ciudad. En este sector, para el año de 1933, se comienzan los trabajos preliminares en un costado del parque de la Independencia, para la construcción del edificio de la Biblioteca Nacional, el cual es inaugurado en 1938, el Panóptico cambia de uso para convertirse en el Museo Nacional tras su adecuación para estos fines, entre 1947 y 1948 la Escuela Militar es trasladada en 1942 (68) a sus nuevas instalaciones en la zona de Río Negro al noroccidente de Bogotá.
EL "MITO" DEL 9 DE ABRIL. Los hechos vandálicos del 9 de abril, desencadenados por el asesinato del caudillo liberal Jorge Eliécer Gaitán son pretexto recurrente para justificar la desaparición del tranvía como sistema de transporte colectivo de la ciudad, lo cual en realidad sucede 4 años mas tarde, producto de las presiones ejercidas por la clase empresarial y política, interesada en proteger el creciente parque automotor perteneciente a las diferentes cooperativas de buses (69).
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Biblioteca Nacional - 1938.Fuente: Bogotá CD

Tranvía en llamas Abril 9 de 1948. Fuente: Bogotá CD.
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Otro de los espejismos, es considerar que como consecuencia de estos mismos hechos, se destruyó casi toda la ciudad. Prueba de que esta lectura no es fiel a la realidad, es el hecho que en la zona de San Diego no se presentaron daños en las construcciones, estando ubicado a solo 13 cuadras del epicentro de los hechos; su protagonismo sólo es evidente en los días posteriores al mismo (70).
Tras la destrucción parcial del centro histórico, el programa emprendido para la reconstrucción, aprovechó la coyuntura, para adelantar las obras de infraestructura vial, aplazadas por factores jurídicos, políticos y económicos.
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Plan Piloto Centro Cívico
Le Corbusier - 1950 - 51. Fuente: Cortés. Le Corbusier en Colombia.
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Coincidiendo con los incidentes del 9 de abril, se agiliza el proceso de planificación de la ciudad, para lo cual se concretan las negociaciones previas de los términos para la realización del Plan Director (1950) y el Plan Regulador (1953), contratados con los arquitectos urbanistas Le Corbusier y Wiener y Sert respectivamente. En ellos se tenía como componente fundamental, la estructura vial. Los dos ponían en práctica un “método de clasificación vial” en una malla compuesta por siete categorías de vías jerarquizadas, según conceptos de función capacidad y velocidad, favoreciendo al automóvil (71).
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Vista aérea de glorieta de San Diego. Fuente: Enciclopedia Cumbre.1976
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El primer impacto de la planificación de la ciudad, desde esta perspectiva, en la transformación del sector de San Diego, fue la construcción de la glorieta, que en 1952 permitía dar continuidad al trazado de la carrera 10ª (72) en el cruce con la calle 26, y que eliminó definitivamente el parque que en algún tiempo fuera símbolo de la patria, el cual ya había sufrido una modificación, con la apertura de un espacio que lo cruzaba transversalmente dividiéndolo en dos partes, para permitir el paso la carrera mencionada (73). Esta intervención, igualmente redujo el espacio de la ermita (74), punto de referencia en el paisaje en antiguos tiempos, para dar paso a la solución técnica de la modernización del transporte que dejaba como vestigio del pasado un símbolo de la patria, el monumento al Libertador. Todo esto, a pesar del descontento general de los habitantes de Bogotá quienes se quejaban por la destrucción de los parques y la desaparición de los árboles En este año también el tranvía desapareció de la ciudad, dejando el espacio libre a los buses.
Al ser San Diego, considerado como parte integral del centro cívico de la ciudad, se incentiva el proceso de construcción en su entorno con nuevos equipamientos complementarios a los existentes definiendo el nuevo conjunto como el “Centro Internacional”, proceso de renovación urbana adelantado sobre los terrenos que ocupó la Escuela Militar (75).
Con el ascenso al poder del General Rojas Pinilla interesado en construir obras de gran impacto para la ciudad, en especial las correspondientes a la infraestructura de transporte terrestre y aéreo, se ejecutan las obras del Aeropuerto Internacional El Dorado (76) y la prolongación de la calle 26 comunicando a éste con el centro de la ciudad, en la zona de San Diego, consolidándolo como pivote central de la movilidad de la Bogotá de los años 60.
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Hotel Tequendama y construcción de viaductos - 1958.
Fuente: Bogotá CD

Puentes sobre la calle 26- 1958. Fuente: Bogotá CD.
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Complementario a las obras realizadas y para resolver el caótico cruce de las múltiples vías que confluyen en el reducido espacio de San Diego, se adelanta la construcción de los viaductos “subterráneos”, eliminando la glorieta y el templete con la estatua (77), reduciendo una parte del Parque de la Independencia e interrumpiendo la continuidad entre el edificio de la Biblioteca Nacional y este, para dar paso a la Avenida El Dorado. San Diego sigue siendo punto de referencia importante en la ciudad, pero el paisaje y los símbolos del pasado antes tan evidentes a la escala del peatón cedieron finalmente a las soluciones viales que reclaman espacio para su principal actor: El automóvil.
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Vista aérea de los viaductos - 1960. Fuente: Bogotá CD.
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3. COMENTARIOS FINALES
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En la transformación de la imagen de San Diego, durante el periodo que va desde la aparición del camino Nuevo y la Alameda, hasta la construcción de los viaductos, se pueden diferenciar tres momentos:
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Bogotá - 1852
Se observa el Camino Real a Tunja (actual Cra. 7) y las Alamedas Vieja y Nueva
Fuente: IDEA - PTMA
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El primero de ellos, marcado por las modificaciones relacionadas con la aparición del Camellon del Norte -Camino Nuevo- y la Alameda, momento en el que prevalece la imagen de lugar periférico, alejado de la ciudad, en el que las percepciones del paisaje están marcadas -según los relatos- por el contacto con los árboles, los animales, la pradera y el riachuelo de la Borburata; unas pocas viviendas y seguramente alguna chichería sobre un camino de zanjas laterales cuyas condiciones estarían a merced de los cambios atmosféricos. Con este panorama interactúa el caminante, el jinete, auriga o pasajero de un carruaje que eventualmente se dirigirá por la alameda hacia la ciudad o a las provincias del norte. Se encuentra en este momento, ya un hecho urbano, que permanece en el tiempo -independientemente de su destrucción, nuevo emplazamiento y construcción a manera de réplica, a mediados del siglo XX-: se trata de la recoleta de San Diego.
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Bogotá - 1913
1. Estación de Chapinero
2. San Diego
3. Plaza de Bolívar
4. Estación del F.C. del Norte
5. Estación del F.C. de la Sabana
Ferrocarril - - - - - - -
Fuente: IDEA - PTMA
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El segundo momento, es el de las transformaciones que marcan la imagen de San Diego como lugar donde se condensan las innovaciones tecnológicas de la época; entre ellas el ferrocarril y el tranvía cuya infraestructura, si bien introduce modificaciones, mantiene una relación equilibrada con el parque y las actuaciones urbanas de ese momento. El monumento o símbolo se concentra ahora en el conjunto de los parques de la Independencia y Centenario y los nuevos edificios emblema del “progreso” de finales del siglo XIX y principios del XX (78).
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Al realizarse una superposición entre el plano de Agustín Codazzi de 1852 y el plano de 1913 de la OOPP se encuentra coincidencia entre el sinuoso sendero central del parque de la Independencia y el antiguo arroyuelo de la Borburata o Quebrada de San Diego
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San Diego - 1913
Fuente: IDEA - PTMA
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El tercero, cuyo resultado final es el traslado o destrucción definitiva de algunos antiguos símbolos o monumentos, está ligado a la aparición y crecimiento del parque automotor. Es así, que en pocos años ante las presiones del transporte motorizado, el parque del Centenario, experimenta una transformación que lo lleva a su desaparición, en tres etapas: la primera, el cruce de la carrera 10ª que lo divide en dos zonas, la segunda, la construcción de la glorieta, y la última, los viaductos respuesta a la modernización de las infraestructuras de transporte motorizado.
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Der. : Bogotá - 1938
Izq. : Bogotá - 1949
Fuente: IDEA - PTMA
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San Diego - 1949
Ampliación de la Cra. 10
Fuente: IDEA - PTMA
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Ahora, muy lejos está la agreste y solitaria imagen del pasado, San Diego o mas bien el “Centro Internacional” en los años 40 y 50, es protagonista de los eventos que abren la ciudad a una transformación de su imagen:
“La ciudad parece hoy con ese aspecto de mudanza, de traspaso o de desahucio, y por los mismo, su atmósfera está llena de ruidos mecánicos, de voces metálicas, de gritos de obreros; por eso empieza a oler a nafta a grasa de autocamión, a asfalto caliente y humeante, a aceite de pintura...” (79)
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San Diego - 1952
GLORIETA
Fuente: IDEA - PTMA
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San Diego - 1958
CONSTRUCCIÓN DE LOS VIADUCTOS
Fuente: IDEA - PTMA
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En este contexto el espacio del peatón ha tenido que ceder a los espacios del transporte motorizado, y la percepción de los elementos naturales y construidos se ha modificado: unos son reemplazados por otros, las relaciones de escala son distintas a las del pasado, los símbolos han cambiado, los monumentos se han mudado.
Es evidente que San Diego ha construido una imagen propia como producto de su localización en Bogotá, siendo punto de cruce de infraestructuras de movilidad, a escala urbana, regional e internacional.
Pero, mas allá de considerar exclusivamente el caso de la transformación de San Diego, el presente trabajo ha buscado poner en evidencia la influencia de los trazados viales como permanencias en la construcción y transformación de paisaje.
Aunque el interés central de este trabajo no ha sido ocuparse de las transformaciones operadas en la segunda mitad del siglo XX y las que se dan de cara al siglo XXI, vale la pena mencionar que allí también existe un campo pendiente por abordar: ¿Cuales son las transformaciones operadas en la imagen de ciudad, ligadas a los cambios de movilidad urbana de los últimos 50 años?. De lo anterior se pueden esbozar los siguientes temas, los cuales serían base de la reflexión:
Bogotá, centro económico, cultural, industrial y social de Colombia, experimentó un crecimiento poblacional acelerado entre 1960 y 1970, y con tasas un poco más bajas durante la década de los 80. Este crecimiento trajo como consecuencia una vasta ocupación del territorio y unas complicadas condiciones de movilidad.
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Panorámica Centro Internacional de Bogotá D.C. en la actualidad. Izq. Inf. La capilla de San Diego.
Fuente: IDEA - PTMA
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Fuentes imágenes:
- Instituto de Desarrollo Urbano, Bogotá CD, Instante, Memoria Espacio. Bogotá 1999.
- Martínez, Carlos. Bogotá, Sinopsis sobre sus evolución urbana. 1982. Escala 2ª Ed. Escala. 1983
- Carrasquillla, Juan. Quintas y Estancias de Santafé y Bogotá. CINEP. 1989.
- Niño Carlos. Arquitectura y Estado. Bogotá 1991
- Cortés, Rodrigo. Le Corbusier en Colombia. Cementos Boyacá. Bogotá. 1987
- Sociedad de Mejoras y Ornato. Bogotá Años 30
- Enciclopedia Cumbre. Ed. Voluntad. 1976
- Programa Transporte y Medio Ambiente. Instituto de Estudios ambientales. IDEA UN 2003.
Fuentes Planos:
- Plano Agustín Codazzi 1852. Domingo Esquiaqui 1791. Carlos Francisco Cabrer 1797. Vicente Talledo y Rivera: 1810. José María Lanz 1824. Oficina de Obras Publicas Municipales 1913
- Ha sido necesario recurrir también a planos de épocas mas recientes, que ayuden a dar luces sobre el recorrido de ciertas fuentes hídricas, lo mismo que de caminos. Entre estos se encuentran los planos de 1933, 1938, 1944, 1953, 1958. con copia en IDEA - PTMA Fuentes: AGN e IGAC
- Aerofotografías: 22 dic 1936. 3 mar 1938 : sentido N-S. 8 sep 1938 sentido E - O. 2 dic 1949. IGAC
- Fotomosaico 1955 - 1958. IGAC
- Plano General del Parque Nacional 1933. tomado de archivo de MOPT.
- Planta General del parque de la Independencia: Bogotá 1907 - 1910. Archivo de MOPT. Carlos Niño. Arquitectura y Estado. Bogotá, 1991
(1) La investigación “Historia Ambiental de Bogotá, D.C., con énfasis en movilidad. Siglos XIX y XX”, tiene como objeto mostrar, desde una perspectiva histórica, la incidencia de la movilidad y el transporte urbano en la ocupación del territorio y en la transformación del paisaje en la ciudad de Bogotá, durante los Siglos XIX y XX (iniciando el recorrido desde su fundación, 1538), valorando los efectos ambientales en las transformaciones urbanas.
(2) El Programa está enfocado a estudiar la problemática ambiental de la movilidad y el transporte, con énfasis urbano, ligado al ordenamiento territorial y a la construcción de imagen de ciudad. En la página web se encuentra mayor información.
(3) Arquitecta con estudios urbanos de la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Colombia, Sede Bogotá.
Profesora del Programa de Arquitectura, Coordinadora e investigadora del Programa Movilidad, Transporte y Medio Ambiente del Instituto de Estudios Ambientales, IDEA, de la Universidad Nacional de Colombia, Sede Bogotá.
(4) Arquitecto con estudios urbanos de la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Colombia, Sede Bogotá.
Profesor del Programa de Arquitectura, investigador del Programa Movilidad, Transporte y Medio Ambiente del Instituto de Estudios Ambientales, IDEA, de la Universidad Nacional de Colombia, Sede Bogotá.
(5) Montezuma, Ricardo en su publicación “Bogotá: ciudad y movilidad. El papel del transporte en el proceso de urbanización, 1884 - 1998”, publicado por CEJA-INJAVIU, 1999, analiza la influencia del transporte colectivo e individual en la consolidación de formas urbanas y consumo de espacio urbano en ciudades europeas y de Estados Unidos, frente a ciudades latinoamericanas.
(6) Por territorio este trabajo alude al soporte físico con atributos naturales sobre el cual se desarrolla la infraestructura del transporte y el crecimiento espacial de la ciudad. No por ello se desconoce que el concepto de territorio abarca campos que van más allá de lo meramente físico: lo político, lo económico, lo cultural, etc. Para analizar la transformación del territorio se consideran los cambios de los recursos naturales: suelo (topografía), recurso hídrico, cobertura vegetal y aire.
(7) Para el presente trabajo, el término paisaje hace referencia a todo aquello que conforma nuestro entorno y es percibido por los sentidos: apariencia visual, impresión táctil, sonido, olor, son los componentes de esta abstracción mental. Este término ha sido abordado desde distintas disciplinas.
(8) Sobre la definición de ambiente y la complejidad de la visión ambiental, Carrizosa Umaña, Julio en su texto “¿Qué es Ambientalismo? La Visión Ambiental Compleja”, publicado por el PNUMA, IDEA y CEREC, Bogotá, 2001, presenta las diferentes visiones disciplinares sobre este concepto. Igualmente se refiere a la percepción social de lo ambiental. Para este trabajo el ambiente se define como la serie de interrelaciones entre el conjunto de elementos naturales no antrópicos, construidos o transformados y socio-culturales.
(9) La Conferencia de Estocolmo (1972), la Conferencia de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo de Río de Janeiro (1992) y la Conferencia de Johannesburgo (2002), han reforzado el compromiso de todos los países con el desarrollo sustentable.
(10) La Constitución Política de Colombia de 1991, catalogada como la “Constitución Verde”, declara que: “el medio ambiente es fundamento y principio rector del Estado, derecho colectivo, social y fundamental, paradigma de un nuevo modelo de desarrollo...”
(11) Actualmente, el Ministerio del Medio Ambiente tiene como una de sus políticas en la parte ambiental urbana, el Transporte Urbano Sostenible.
(12) Ídem nota 5
(13) Carrizosa Umaña, Julio en su libro ”¿Qué es Ambientalismo? La Visión Ambiental Compleja”, publicado por el PNUMA, IDEA y CEREC, Bogotá, 2001, plantea las condiciones que caracterizan la visión ambiental compleja.
(14) Rossi, Aldo en su libro “Arquitectura de la Ciudad”, Editorial Gustavo Gili, S.A., Barcelona, 1982, trabaja y analiza la teoría de la permanencia y los monumentos de Poète y Lavedan.
(15) Nombre que tuvo la ciudad de Bogotá, en tiempos coloniales, cuya fecha de fundación, quedó en la memoria del pueblo como el 6 de agosto de 1538, aunque probablemente haya sido el 27 de abril de 1539. Martínez, Carlos “Bogotá Sinopsis sobre su evolución urbana”. Editorial Escala 1976. PG. 26
(16) Ordenanzas para fundación de poblaciones Felipe II 1573 “Sea de buenas aguas, de buenos aires y cerca de montes y de buena tierra de labranza y de estas cosas las que más pudiera tener”. Salcedo, Jaime. “Urbanismo Hispanoamericano Siglos XVI, XVII y XVIII” el modelo urbano aplicado a la América Española, su génesis y su desarrollo teórico y práctico. Centro editorial javeriano (ceja) 2ª edición. Bogotá 1996.
(17) Guhl, Ernesto. “La sabana de Bogotá sus alrededores y vegetación”, Bogotá. 1981. PG. 39
(18) Los muiscas ocupaban el área comprendida entre los páramos de Sumapaz, al sur, y el valle transversal del Chicamocha, al norte, en los actuales departamentos de Cundinamarca y Boyacá. Langabaek Henrik. “Cuando los muiscas diversificaron la agricultura y crearon el intercambio”. Boletín Cultural y Bibliográfico. Número 3, Volumen XXII. 1985.
(19) Extensión y Población de Santafé, siglos XVII y XVIII: La extensión que pudo tener Santafé hacia finales del siglo XVI, se puede observar claramente en el plano de Carlos Martínez, arriba referenciado. Esta, en el momento de su fundación contaba con 100 habitantes españoles, distribuidos en 25 manzanas (Martínez) Para 1670, contaba con 3000 habitantes. Hacia 1723, 20000 habitantes (Ibáñez) Para 1773 - 76, 16.233 almas y 3.246 vecinos (Martínez) Para el año de 1778, 16.002 habitantes (Zambrano) En 1787 la ciudad tenía 25 manzanas de largo por 12 de ancho, lo cual indica el crecimiento de la ciudad en sentido norte - sur (Martínez)
(20) Ídem. 15. PG 37
(21) De 1627 data la capilla lateral de la recoleta: Nuestra Señora del Campo, protegida por contrafuertes que empezaron a usarse desde entonces. Carrasquillla, Juan. “Quintas y Estancias de Santafé y Bogotá”. CINEP. 1989 PG. 118
(22) Ibáñez, Pedro María. “Crónicas de Bogotá”. Tomo 1 Cap. 1. http: //www.banrep.gov.co/blaavirtual/letra-c/cronidos/cap1.htm
(23) Así se llamó el sector que se extendía desde el Parque de la Independencia y lo que es hoy la urbanización o barrio Bosque Izquierdo hacia el norte hasta llegar a la quinta del Río del Arzobispo. Idem. 21
(24) Se encuentran referencias en algunos autores sobre la existencia de un pueblo de indios -Pueblo Nuevo- a partir de la calle 24 hacia el norte: Según deducción de Moisés de la Rosa en - con referencia a Piedrahita -. El nombre de la Calle “de Los Muiscas” -calle 24 entre carrera 5a. y 7ª- pudo provenir de la existencia de dicho pueblo. De La Rosa Moisés. Las Calles de Santa fe. Ediciones del Concejo. 1938. Bogotá.
(25) Misión Colombia. “Historia de Bogotá”. Villegas Editores. PG. 81 - 84
(26) Este camino, saliendo de Santafé con dirección a Suba y de allí a Chía, llegaba a las fuentes salinas de Zipaquirá y Nemocón, continuaba por Chocontá; después de la imprescindible escala en Tunja, conducía a Velez, a Sogamoso a Pamplona y a lo largo de su curso servía derivaciones hacia los pueblos entregados en encomienda a los conquistadores. Ídem 15
(27) La utilización de animales para transportar carga y humanos, no excluyó la utilización de los indios para tales efectos, pero si configuró variaciones en los antiguos senderos: aumentó tanto el peso como el tamaño y cantidad de los vehículos y lo transportado: lo cual exigía mayores dimensiones para el camino y acrecentaba los problemas de barrizales en época de invierno y erosión en verano.
(28) Patiño, Víctor Manuel. “Historia de la Cultura Material de la América Equinoccial”. Tomo III Cap. V http://www.banrep.gov.co/blaavirtuavbb
(29) Bateman, Alfredo. “Páginas para la Historia de la Ingeniería Colombiana”. Ingenieros de la Colonia. Editorial Kelly. Bogotá, 1972. PG. 14
(30) Una vara castellana equivale a 0.8359 m. Ossa V, Peregrino. “Medidas Agrarias Antiguas”. Tip. Voto Nacional. Bogotá, 1939
(31) La diferencia de longitud entre el camino de Tunja (Camino Viejo) y el Camino Nuevo del Norte, era de 4284 varas, según plano de Lorenzo Marroquín de la Sierra, fechado el 5 de septiembre de 1805. Marroquín de la Sierra, Lorenzo. “Plan que manifiesta el término Intermedio entre Santafé de Bogotá y el Puente del Común de Chía en el que se manifiesta el camino que pasa por Ubsaquen y el nuevamente proyectado en derechura”. Santafé de Bogotá 1805.AGN. Map. 4. N° 117- A.
(32) Idem 15. PG. 150
(33) Ancizar, Manuel. “Peregrinación de Alpha” 1851. Ed.1981. PG. 21
(34) Zambrano Fabio. “Santafé y Bogotá. Evolución histórica y servicios públicos (1600 - 1957)” Fuente: DANE. Estadísticas históricas 1975. En: Foro Nacional por Colombia. Bogotá 450 años, Retos y Realidades. Bogotá 1988
(35) La sociedad Kopp's Deutsche Braurei Bavaria, fue fundada en 1889.De 1891 data la fundación de la fábrica Bavaria: Niño Murcia, Carlos. “Arquitectura y Estado”. Bogotá, 1991. PG.33. Las primeras imágenes de esta fábrica, registradas en fotografías, se encuentran desde el año de 1889: Fuente foto: Niño Murcia, Carlos. Op. Cit. tomado de Archivo Benjamín Gaitán. De 1890 también se registran algunas fotografías en: Museo de Desarrollo Urbano IDCT. “Bogotá CD”. Bogotá, 2000. Fuente: Álbum de la Sociedad de mejoras y Ornato. Ortega y Ricaurte, José Vicente.
(36) Holton, Isaac. “La Nueva Granada: Veinte meses en Los Andes”. New York, 1857.
(37) El alcalde de Las Nieves, Cenón Padilla, (1862) quiso aprovechar el riachuelo de San Diego (antes de la Borburata) para formar un lago artificial, en lo que por esos años, se llamaría “Plaza de Marte”. Tal adaptación buscaba embellecer el lugar y estaba resuelto de la siguiente manera: Tenía 100 metros de longitud y 87 de latitud, con profundidades de 1.20 hasta 2.90 metros, con dos isletas de diámetro de 20 metros. Citado por Mejía Pavony, Rodrigo. “Los años del Cambio”. PG. 210. de “Ligero extracto del diario de trabajo de la alcaldía del cuartel de las Nieves” El Colombiano, N° 8, agosto 7 de 1863. Vergara, FJ.
(38) Marroquín, José Manuel “Amores y leyes”. Ed. GR Calderón. 1898. PG. 14
(39) El “ómnibus” consistente en una carreta tirada por caballos para el traslado de personas a las afueras de la ciudad, según Zambrano es la primera forma de transporte colectivo que aparece en Bogotá, hacia 1880. Zambrano. Ídem. Nota 31. El lector puede encontrar un glosario amplio sobre vehículos de ruedas del periodo colonial y republicano en América. en: Patiño, Víctor Manuel. “Historia de la cultura material de la América Equinoccial”. Tomo 3, libro, 2 Cap. XIV. Transportes terrestres: Vehículos de ruedas. http://www.banrep.gov.co/blaavirtual/letra-h/historivol3/cap14.htm.
(40) Montezuma, Ricardo. “Presente y futuro de la movilidad urbana en Bogotá”. Retos y realidades. Veeduría Distrital. Bogotá, 2000. PG. 41
(41) La decisión del gobierno de ornamentar dicho parque, data de julio de 1882. Cantini Ardila, Jorge Ernesto. El Templete del libertador. En: “Pietro Cantini: la semblanza de un arquitecto”. Ed Presencia. Bogotá.1959 PG. 259
(42) Pavony, Germán. “Los años del cambio”. Ceja injaviu. Bogotá, 2000. PG. 207
(43) Decreto N° 245 de 3 de marzo de 1883. Mas información sobre la imagen que tendría el parque en sus primeros años, se encuentra en: Marroquín, José Manuel. Op. Cit. Cantini, Ardila Ernesto.
(44) Antes del evento del Centenario, El señor Antonio Izquierdo, propietario del predio de “Bosque de San Diego” había contratado al jardinero japonés Timogiro Kawaguchi para trabajar en el embellecimiento del bosque. Niño, Carlos. “Arquitectura y Estado”. Universidad Nacional de Colombia. Bogotá, 1991. PG. 55
(45) Existieron en este parque varios pabellones, destinados a la exhibición de dichas ideas y tecnologías; entre ellos, el pabellón de la Luz, el de Maquinarias, el Egipcio y el de Bellas Artes. Mas información en: Primer Centenario de la Independencia de Colombia 1810 - 1910. Bogotá MCMXI.
(46) “A raíz del acelerado crecimiento de la Escuela Militar, las instalaciones de San Agustín no daban abasto, por lo tanto, después de 7 años de funcionamiento (San Agustín, 1907 - 1914), nace la necesidad de reubicar la Escuela en otro sector: los padres Franciscanos ceden sus instalaciones en el sector de San Diego... donde la Escuela funcionaría por 29 años”. Escuela Militar de Cadetes. Departamento de Investigación Científica “Breve historia de nuestra Alma Mater”
http://www.esmic.edu.co/brevehis3.htm. Basada en el “Libro de Oro de la Escuela Militar”
(47) De 1915 data un cartel de mano de “corrida” en la Plaza de San Diego. El 8 de febrero de 1931 tuvo lugar la inauguración de la Plaza de Toros de la Santamaría. Tavera Aya, Fernando. “Los toros en Bogotá y Cartagena. Dos siglos de tradición republicana”. En: revista Credencial Historia. Edición 62. Bogotá, Febrero de 1995.
(48) “Un año después (de la inauguración del ferrocarril de la Sabana) se inauguró el ferrocarril del norte, que parte hoy del extremo occidental de la calle 23 termina poco adelante del barrio de Chapinero; ...que tiene en servicio una locomotora de primera calidad, llamada Carlos Holguín”. Ibáñez, Pedro María. “Crónicas de Bogotá”. Tomo: IV capítulo LXX.
(49) “Para entender esta corta expansión territorial hay que anotar que a partir de 1830, se ocuparon con viviendas los huertos y solares santafereños y las casas coloniales al subdividirse dieron cabida a dos, tres y más familias”. Ídem. 15. PG. 147
(50) Iriarte, Alfredo. “Breve historia de Bogotá”. Ed. Oveja Negra. Bogotá, 1988. Pág. 144.
(51) Samper, Andrés. “Vida, pasión y muerte de los tranvías de Bogotá”. Lecturas Dominicales. El Tiempo. Mayo 3 de 1964.
(52) Samuel Jaramillo, señala dos causas importantes que llevaron a la municipalización del servicio: por un lado el manejo poco satisfactorio del sector privado quien se oponía a ampliar el servicio, buscando obtener mayor provecho económico con la infraestructura y unidades disponibles hasta el momento y por el otro, el sentimiento anti - norteamericano, presente por la pérdida del Canal de Panamá. El boycoteo (sic) al Tranvía en marzo de 1910 expresó el descontento de la población frente a estas situaciones: A partir de un pequeño incidente, se avivó la indignación de las gentes, quienes enfurecidas apedrearon la gerencia del tranvía y a continuación tomaron el rumbo de varias de las estaciones donde destrozaron muebles y enseres y levantaron los rieles en algunos tramos. Jaramillo, Samuel. “Vida pasión y muerte del Tranvía en Bogotá”. CEDE UNIANDES. 1995.
(53) Jaramillo, Samuel. Parias, Adriana. “Vida pasión y muerte del Tranvía en Bogotá”. CEDE. UNIANDES. Bogotá, 1995.
(54) En 1916 llegaron los rieles a San Cristóbal y en 1918 a Yomasa. Ídem 53.
(55) Para ampliar información con respecto a la implementación del tranvía eléctrico (estaciones, recorridos, extensión de carrileras, estadísticas), el lector puede consultar: “Informes de la Junta administradora del Tranvía”: Sala: Libros raros y manuscritos. Biblioteca Luis Ángel Arango. Bogotá. Parte de este material ya ha sido analizado y catalogado como aporte a la Investigación “Historia Ambiental de Bogotá con énfasis en movilidad, siglos XIX y XX”.
(56) Velandia, Roberto, “Ferrocarriles de Cundinamarca”. En: “Historia Geopolítica de Cundinamarca”. Extensión Cultural Lotería de Cundinamarca, Colombia, 1971. PG. 104
(57) Zambrano Fabio, “Santa fe y Bogotá: Evolución Histórica y Servicios Públicos 1600 - 1957”. En: “Bogotá. 450 años: retos y realidades”. Ediciones Foro Nacional. Bogotá 1988.PG.79
(58) En 1925 un empresario importó los primeros buses para ser destinados al transporte público y en 1927 otro empresario privado puso en servicio 20 buses. En los dos casos la Empresa del Tranvía compró los vehículos pero ya en la década del 30 los buses empezaron a prestar el servicio de manera improvisada. En 1935 se conformó la primera cooperativa de transporte y a partir de ella, otras mas que se encargarían de multiplicar el número de buses y las rutas dentro de la ciudad. Jaramillo, Samuel. Adriana Parias. Op. cit.
(59) Ídem.57. PG. 82
(60) Crecimiento de la población entre 1905 y 1951: 1905:100.000hab. 1912:121.257hab. 1918:143.994hab. 1928:235.421hab. 1938:330.312hab. 1951:715.250. ídem 32. Pág. 22.
(61) Montezuma identifica tres principales estructuras urbanas para Bogotá, en relación con una espacialidad que se va transformando acompañada de los cambios en la movilidad: la ciudad lineal, la aglomeración tentacular atomizada y la metrópoli semi-compacta. Montezuma, Ricardo. “Bogotá: ciudad y movilidad. el papel del transporte en el proceso de urbanización, 1884-1998”. Inédito 1/2003. CEJA-INJAVIU, Bogotá. 515 p.
(62) Saldarriaga Roa, Alberto. “Bogotá, siglo XX. Urbanismo, arquitectura y vida urbana”. DAPD. Bogotá, 2000.
(63) Este plan contemplaba entre otras cosas, el trazado de una malla vial diagonal a distancias entre 600 y 700 metros, girada a 45º con relación a la malla tradicional de la ciudad, con ubicación de plazoletas, parques y servicios comunales en las intersecciones de la malla, la definición del ancho de las vías mediante fórmulas de tráfico y la definición de porcentajes entre área construida y área libre (incluyendo calles y avenidas) Ídem. PG. 92 - 94
(64) Algunas de las soluciones que planteaba Brunner a nivel de la movilidad estuvieron en parte relacionadas con el embellecimiento de las vías, “dentro del paradigma de la ciudad jardín”: Parkways, arborización generosa, áreas verdes. harían presencia en las calles bogotanas Niño, Carlos. “Levantar la ciudad moderna sobre los escombros del pasado”. 1997.
(65) Saldarriaga, Roa Alberto. Op. cit. PG.97
(66) El Tiempo. “La ampliación de la carrera séptima” Jueves 18 de febrero de 1943. PG. 15
(67) “Las líneas actuales del tranvía se prolongarán únicamente hasta las nuevas estaciones de Chapinero y de San Fernando y la entrada a la Ciudad Universitaria por la calle 26” Concejo de Bogotá. “Acuerdo 10 de 1946. Por el cual se modernizan y amplían los servicios de la empresa del tranvía municipal”.
(68) De 1941 data la conclusión de la construcción de las instalaciones de la Escuela Militar en el sector de Río Negro. Carlos Niño. Op. Cit.
(69) Después de la Segunda Guerra Mundial, las empresas privadas del bus se vigorizaron, expandiendo sus líneas y cubriendo el 82% de la ciudad en 1948. Sin embargo al anterior factor, -como causa de la desaparición de la empresa del tranvía-, se sumó la debilitación que venía sufriendo a su interior dicha empresa, por fallas en administración y planeación. Ídem 43.
(70) La represión se desplegó desde la Plaza de Bolívar hasta la Iglesia de San Diego, y muchos fueron detenidos para dar comienzo a la retaliación oficial. Sólo circulaban carros de la cruz roja, mientras que en medio de rescoldo y el dolor, [...] transportaban a los muertos a la fosa común del cementerio Central... y se comenzaban los avalúos de las destrucciones... nunca la ciudad había vivido nada semejante. Ídem. 49. PG. 157
(71) Saldarriaga Roa, Alberto. “Bogotá, siglo XX. Urbanismo, arquitectura y vida urbana”. DAPD. Alcaldía de Bogotá 2000. PG. 109
(72) “El centro de la ciudad concebido como centro cívico se delimitó por vías de categoría V1 y V2; con la carrera 10° como el gran eje articulador” Fonade. Plan zonal del centro de Bogotá, 1988. pg. 12
(73) Instituto Geográfico Agustín Codazzi, aerofotografía línea de vuelo C 525/2279, Bogotá, 2 de diciembre de 1949
(74) En la década de los años cuarenta, se demolió otro pedazo de la antigua ermita, que interrumpía el trazado de la Carrera 10 y finalmente en los años cincuenta el arquitecto José María González Concha, en colaboración con Gabriel Serrano, reconstruyó el desaparecido claustro, en una ubicación diferente y a un menor tamaño. Patiño de Borda, Mariana. “Monumentos Nacionales de Colombia”. Bogotá. Editorial Escala. Noviembre de 1983.
(75) En 1951 se concluyó el Hotel San Diego (Hoy Tequendama), para dar comienzo la Centro Internacional, situado entre San Diego y el edificio de la Esso, frente al Parque Nacional en el viejo predio del colegio Sagrado Corazón. Niño, Carlos. “Levantar la ciudad moderna sobre los escombros del pasado”. 1997. PG. 167
(76) En diciembre de 1959, se abrió con la mayor solemnidad el Aeropuerto El Dorado. El tiempo, 10 de diciembre de 1959
(77) El Tiempo. “Las estatuas de Bolívar y Santander serán removidas” con relación a la construcción de los viaductos de la calle 26. Sábado 11 de enero de 1958. PG. 3
(78) Allí mismo, se condensaban también otros hechos urbanos propios de la ciudad. Por ejemplo, en el sector aledaño a las instalaciones de la Fábrica Bavaria, existía una zona de tolerancia, lo que le confiere una connotación adicional a la zona.
(79) Téllez, Hernando. “Explicaciones de la Ciudad”. Guía de Bogotá 1948. En: Martínez, Carlos. “Bogotá, reseñada por cronistas y viajeros ilustres”. ED Escala 1978. PG. 167
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